lunes, 23 de enero de 2012

Sí quiero todo contigo.

Ayer me dieron una lección. Quizá no de vida, pero sí de amor. De sensatez y entrega, de ganas y dedicación. Tengo que reconocer que esto no ocurre muy a menudo, al menos no en mi día a día, y yo, ventidosañera aún, me encargué de desaprovechar. 


Por eso, no se me ocurre otra forma que la de retroceder unos años atrás, cuando ésta era la mejor forma que tenía de expresarme y de querer. 


Te quiero. Mentiría si dijese que como el primer día. El primer día en verdad no te quería, ni el segundo. Tampoco tarde mucho en quererte, porque a una persona como tú es difícil no quererla. Pero aún así, hoy por hoy, creo que, si no más, sí te quiero mejor. Porque a pesar de haberte conocido, observado, con mis ojos mirones que te examinan como tú ya sabes, y aguantado, sigo queriendo tenerte muy cerca. Quiero seguir sintiendote, seguir oliéndote, seguir despertando a tu lado.


Poquito a poco y con paso firme.
¿Aceptas seguir caminando a mi lado?
Yo, SÍ QUIERO.